Oraciones a Nuestra Señora de Loreto

Loreto, rodeado de árboles de laurel, alberga un santuario mariano en el norte de Italia, visitado por prominentes santos y fieles católicos. Este lugar, conocido como la Casita de Nazaret, se destaca por los milagros que ocurren, atribuidos a la intervención divina. En 1291, durante la conquista de Tierra Santa por los sarracenos, la Casa de Nazaret, resguardada por una basílica, enfrentó la amenaza de destrucción.

Según la leyenda, los ángeles trasladaron la casa a Tersatto, Croacia, sorprendiendo a los habitantes locales. Después de revelaciones a un sacerdote y curaciones milagrosas, la casa desapareció en 1294. Se dice que, en Loreto, Italia, pastores vieron la casa volando sobre el mar, llevada por ángeles y con la Virgen María sosteniendo a Jesús niño. Aunque la ciencia no explica su traslado, la persistente creencia en la autenticidad de la Casa de Loreto se mantiene en la devoción popular.

Oración a la Virgen de Loreto

Oh Santa María, Madre de Dios, a ti elevamos nuestra mirada con amor y devoción. Bajo el título de Nuestra Señora de Loreto, te reconocemos como protectora y guía.

En la casa que albergó los misterios divinos, imploramos tu intercesión amorosa. Reina de los ángeles, Virgen bendita, estamos ante ti con humildes corazones.

Ruega por nosotros, oh Madre amorosa, en nuestras alegrías y en nuestras penas. Acompáñanos en el viaje de la fe, como lo hiciste en el traslado milagroso de tu sagrada morada.

Nuestra Señora de Loreto, refugio de los peregrinos, danos fuerza y ​​esperanza en cada jornada. Bendice nuestros hogares con tu ternura maternal, y guíanos siempre hacia la presencia de tu Hijo Jesús.

Amén.

Oracióna del Papa Benedicto XVI a Nuestra Señora de Loreto

María, Madre del sí, tú escuchaste a Jesús y conoces el timbre de su voz y el latido de su corazón. Estrella de la mañana, háblanos de él y descríbenos tu camino para seguirlo por la senda de la fe.

María, que en Nazaret habitaste con Jesús, imprime en nuestra vida tus sentimientos, tu docilidad, tu silencio que escucha y hace florecer la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que el frescor de nuestra fe brille en nuestros ojos y caliente el corazón de aquellos con quienes nos encontremos, como tú hiciste al visitar a Isabel, que en su vejez se alegró contigo por el don de la vida.

María, Virgen del Magníficat ayúdanos a llevar la alegría al mundo y, como en Caná, impulsa a todos los jóvenes comprometidos en el servicio a los hermanos a hacer sólo lo que Jesús les diga.

María, dirige tu mirada al ágora de los jóvenes, para que sea el terreno fecundo de la Iglesia italiana. Ora para que Jesús, muerto y resucitado, renazca en nosotros y nos transforme en una noche llena de luz, llena de él.

María, Virgen de Loreto, puerta del cielo, ayúdanos a elevar nuestra mirada a las alturas. Queremos ver a Jesús, hablar con él y anunciar a todos su amor.

Amén.

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Nuestra Señora de Loreto – 10 de diciembre

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